Expansión Museo de Arte Moderno de Medellín
Datos del proyecto
 
Año diseños: 2009-2013
Año construcción: 2013-2015.
Área: 7220m2
Lugar: Ciudad del Rio, Medellín. Colombia.
 
Arquitectos: Viviana Peña, Catalina Patiño (en Ctrl G) y 51-1
(César Becerra, Manuel De Rivero, Fernando Puente Arnao).
Cliente: Museo de Arte Moderno de Medellín y Alcaldía de Medellín
 
Premios: 
Primer premio en el Concurso privado de ideas, primer premio del público.
Selección en la XXV Bienal Colombiana de Arquitectura y Urbanismo (BICAU 2016) en la categoría Proyecto Arquitectónico.
Selección en Propuestas por Países (Colombia) para Panorama de Obra en la X Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU 2016)
Nominación al premio The Mies Crown Hall Americas Prize (MCHAP) 2014/2015.
 
Equipo de diseño:​ 
Coordinación general: Isabel Dapena.  Arquitectos colaboradores: Sebastián Monsalve, Jorge Gómez, Eduardo Peláez, Luisa Amaya, Oscar Cano, Lucia Largo, María Camila Giraldo, Juan Camilo Arboleda, Nicolás Martínez, Favio Chumpitaz, Bruce Wong, Felipe Vanegas, Carolina Vélez, Luisa Echeverry, Juliana Vélez, Felipe Walter, Mónica Suarez, Sebastián Mejía, Camilo Martínez, Paula Mesa, Juan David Vargas.
Equipo de obra: Lina Durango, Laura Burgos.  Arquitectos colaboradores: ​Juan Pablo Giraldo, Luisa Lara,  Juan José Riva.  

Constructor: ConConcreto. 
Interventoria: Luis Guillermo Restrepo y cia. 
Diseño Estructural: CNI, Ingeniero Nicolás Parra
Fotografías: Estudio Palma /Cristóbal Palma, Manuela Bonilla
Video: Filmado y editado por Federico Cairoli.
 
 
Descripción del proyecto
 

El Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM) ha abierto su gran expansión al público, con lo cual incrementa a más del doble su tamaño, añadiendo 7000m2 a los 3000m2 que tenía en la remodelada planta siderúrgica Talleres Robledo.

 

El MAMM

El Museo de Arte Moderno de Medellín fue fundado en 1978 por un grupo de artistas, con el fin de despertar el interés del público por el arte moderno y contemporáneo. Tuvo como sede el salón comunal de la unidad vecinal Carlos E. Restrepo y desde sus inicios cobró relevancia regional con eventos como el Primer Coloquio Latinoamericano de Arte No-Objetual y Arte Urbano en 1981 o el Salón de Arte Rabinovich gran promotor de los artistas jóvenes colombianos.

 

La Ciudad del Rio

En el 2006, durante la alcaldía de Sergio Fajardo, Medellín dispuso reconvertir los estratégicos terrenos industriales de la siderúrgica SIMESA en un barrio mixto de viviendas, comercios, espacios culturales y recreativos llamado ‘Ciudad del Río’. El plan urbano consideró desmantelar las fábricas para dar paso a un esquema rígido de bloques genéricos de gran altura, dejando únicamente como testimonio del pasado fabril, el edificio Talleres Robledo de 1938, que fue implementado por el grupo Utopía, como la nueva sede del Museo de Arte Moderno al cumplirse los 30 años de su fundación.

 

Concurso Internacional.

En el 2009, con la apertura de la nueva sede, se decide convocar un concurso internacional para diseñar la ampliación que contenga los requerimientos necesarios para dotar al museo de una infraestructura de clase mundial. Quince prestigiosos estudios internacionales de arquitectos fueron invitados a asociarse con colegas locales para presentar sus propuestas. En diciembre 2009, el jurado presidido por el arquitecto español Federico Soriano y el voto del público que acudió a ver la exposición de las propuestas, dieron como ganador al equipo formado por Ctrl G (Colombia) y 51-1(Perú).

 

Aprendiendo de los barrios.

Nuestra propuesta se generó a partir de la aplicación de los propios patrones de asentamiento informal y de crecimiento progresivo en las laderas de Medellín. Encaramadas unas sobre otras, las construcciones de los barrios se van aterrazando, generando miles de intersticios públicos donde la gente ejerce su urbanidad de las formas más ingeniosas. Un sistema abierto conectado por escaleras. Una vida de barrio que se configura a través de terrazas, antejardines y escaleras. La aparente informalidad en que se disponen los volúmenes está a la vez dotada de flexibilidad, sentido común y cariño, valores tan necesarios para un edificio público.

 

Ying yang.

Si con el célebre proceso de renovación urbana en los barrios informales de las laderas de Medellín, la ciudad les “exportó” estructura y equipamiento (metrocable, escaleras, parques, bibliotecas), entonces es hora que la vitalidad y flexibilidad de aquellos barrios, pueda ser “importada” a la rigidez de la naciente Ciudad del Río. Si los barrios tenían alma y lo que se ha hecho es darles estructura, la nueva Ciudad del Rio tiene estructura pero carecía aún de alma. Esa tarea la debe hacer el MAMM, como responsable del fortalecimiento cultural y artístico del nuevo entorno.

 

Un barrio, no un edificio.

En lugar de hacer un edificio, se hizo un barrio vertical. De esta forma, así como en los barrios informales de casas apiladas en las laderas, el techo de uno es la terraza del vecino de arriba, en la Expansión MAMM, se apilan los programas requeridos, formando una secuencia de terrazas públicas conectadas por escaleras. Por dentro, un recorrido de espacios para el arte. Por fuera, una extensión vertical del parque lineal Ciudad del Río hasta el último nivel: cada una de estas terrazas puede ser concebida como una pequeña plaza para ser “tomada” por la gente. Igualmente estas terrazas pueden verse como reservas espaciales para el crecimiento futuro de los espacios del museo, así el museo incompleto puede extenderse de forma efímera o definitiva, según los recursos disponibles. Este concepto basado en un sistema flexible y no en una forma, probó ser muy consistente cuando luego de adjudicado el concurso, el MAMM replanteó fuertemente su programa debido a reajustes de presupuestos, de materialidad y de necesidades (tal como sucede todo el tiempo en la realidad de los barrios) por lo que se reacomodaron los nuevos requerimientos según mejor convino y la esencia del proyecto se mantuvo inalterable.

 

Un vacío entre cajas.

El Museo edificado está distribuido en 5 niveles. Además de nuevos espacios de exhibición de arte, contiene laboratorios, bodegas, oficinas, tiendas, cafés y un teatro. Estos espacios se caracterizan por ser espacios cerrados, herméticos y con condiciones especiales de luz y geometría. Parecen cajas. Cada una de las cajas se cierra con prefabricados de concreto que se les perfora, cala, abre y talla para revelar condiciones de color, luz y textura diferentes. Once cajas de diferentes tamaños y alturas, que giran y se apilan unas sobre otras en una cuidadosa y estratégica disposición. Ese espacio vacío donde se generan los giros, las rotaciones y los apilamientos es el lugar donde se mezclan los programas, se multiplican las relaciones entre las personas y se posibilitan diálogos con el paisaje y la ciudad.

 

Doble circulación. 

Desde el punto de vista museográfico, esta organización permite espacios de exhibición tradicionales, regulares y cerrados, así como también áreas abiertas y más flexibles para nuevas formas de exposición de arte, y -lo que es más importante- el uso simultáneo de una circulación interna del museo (pagando el ticket de ingreso) que integra la nueva taquilla con las salas de exposición temporal existentes de Talleres Robledo y las nuevas salas de exposición permanente en el cuarto nivel; y una ruta exterior, libre y pública que se eleva desde la plaza, hacia los laboratorios y el teatro del tercer nivel y hasta el restaurante en el quinto nivel mostrando nuevos puntos de vista de la ciudad, disfrutando de su ‘eterno clima primaveral’ con plena actividad.

 

Talleres de Robledo y Expansion. Integración.

El proyecto de expansión no se constituye como un edificio aislado a la sede existente. La extensión de la nave central de Talleres de Robledo hacia el centro e interior de la ampliación configura el nuevo acceso al museo: un gran vacío que conecta lo nuevo con lo existente. Se plantea una decidida apertura e integración con el espacio público circundante, lo que se hace manifiesto en la continuidad del pavimento, la ubicación de gran actividad programática hacia el exterior (tiendas, cafés, baños públicos) y la ausencia de barreras. Pero no sólo para que se extienda la vida pública de la ciudad hacia el interior del edificio, sino para que -a la inversa- sea posible la propagación del arte al exterior y hacerlo más público y accesible.

 

Interior-exterior.

Cada programa cerrado del museo se complementa con un espacio abierto, ya sea balcón, plaza o terraza. Estos espacios, además de configurarse como espacios públicos en altura o extensión de las exposiciones al aire libre, permiten que los usuarios puedan detenerse a observar la ciudad. El doble uso también se considera para el teatro, ya que invirtiendo en el equipamiento de un solo escenario, puede configurarse como un teatro cerrado convencional o -a través de la apertura de su fachada oriental-dar cara al parque lineal y atender a una audiencia más masiva. Las posibilidades que esto genera son muchas: la presentación de una conferencia al interior del auditorio, la proyección de una película al aire libre o la puesta en escena de un concierto, que tenga como escenario la plaza y como público toda la gradería del Teatro.

 

Tags 

Edificio público, Museos, Concursos, Ctrl G

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